Cuando algunos extremos se tocan

Cuando algunos extremos se tocan

La violencia contra la mujer
ejemplo de todas las formas de violencia
A mis hermanas de Salve María

Un vía crucis muy especial

Todos los años al acercarse el Viernes Santo recuerdo con agradecimiento a TAU DEL SUR la publicación de ¿POR QUE ME PEGAS?, viacrucis de una mujer golpeada[1].

¿Qué me propuse con ese texto? Simplemente hacer un aporte desde una mirada distinta, sobre la violencia que se ejerce contra las mujeres, una de las tantas formas de violencia que los fuertes ejercen sobre los débiles.


En las meditaciones de las quince estaciones se muestra el itinerario de una mujer victima de la violencia y su progresiva conversión hacia el descubrimiento de su verdadera dignidad.
A menudo se repite como un dato teológico que somos imagen y semejanza de Dios. Al mismo tiempo falta una comprensión visceral, integral de lo que significa. Tanto para la victima como para el entorno que la rodea, especialmente la comunidad eclesial que se reúne en una parroquia por ejemplo.
Se repite como referencia evangélica que todo lo que hagamos al semejante se lo estaremos haciendo al mismo Cristo que vive en el.

Sin embargo a la hora de dar una respuesta se la pedimos al Estado. No consideramos las fortalezas que nuestra fe puede aportar a la hora de prevenir estas muertes infames e injustas. Su visibilidad mediática oculta otras violencias que no tienen tanto rating: la de los guardia cárceles con los presos, la de los cuidadores con los ancianos, la de los empleados públicos contra los inmigrantes, la de los padres contra sus propios hijos, la de los enfermeros y médicos con los pacientes psiquiátricos… y la lista sigue…para horrorizarnos siempre un poco mas. ¿Qué hacemos cuando un niño de la catequesis nos cuenta que sus padres le pegan? ¿O cuando una religiosa es maltratada por sus hermanas de congregación?

Dignidad humana, factor común de compromiso

Esa palabra dignidad y derechos, ese comportarse fraternalmente los unos con los otros ¿Tiene el mismo significado para  creyentes que para no creyentes?

La declaración de los derechos del hombre de 1948 a la cual adhieren la mayoría de las naciones habla de esa dignidad. En el artículo 1 dice: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Los seguidores de Jesús de todos los tiempos fueron capaces de contemplar a la humanidad herida en su dignidad, tan alejada del proyecto divino y se arremangaron para que volvieran a lucir como rostros de Jesús resucitados. Si tuvieron éxito fue porque como sarmientos siempre estuvieron unidos a la vid. Desde los mercedarios rescatando prisioneros y esclavos hasta los orionitas sirviendo a las personas con discapacidad… Ni que decir de un Juan Bautista Scalabrini preocupado por la catequesis para sordomudos o una Francisca Javier Cabrini tratando de aliviar las penas de los emigrantes. Para las victimas de la prostitucion hubo muchas santas como Micaela. El mismo Alberto Hurtado y su entrega a los mas abandonados fundó el Hogar de Cristo, hoy tomado como modelo de rehabilitación y prevención de muchas esclavitudes. No hace falta recordar a la Madre Teresa o al Abate Pierre.

En este tiempo de mujeres golpeadas necesitaríamos una congregación o instituto secular que integrara todos los recursos para ofrecer salidas a victimas y victimarios.

Es un problema social que nos interpela como cristianos y que merecería una respuesta articulada.

Algunos extremos que se tocan

La violencia contra la mujer no se combate con más violencia contra el victimario así como no se apaga un incendio con nafta. Hemos tenido acceso a confidencias de funcionarios policiales (que por razones obvias no las confirmarían en publico) que mencionan la desproporción entre los recursos que se invierten y los resultados que se obtienen. Una comisaria de la mujer me confió hace mucho: ¡Que bueno que la Iglesia nos diera una mano! Nosotros les ponemos todo a disposición, psicólogos, abogados, refugios y las mujeres no hacen nada!

Ese plus (que a veces se logra, otras no) proviene de que esa victima recurrente del maltrato tiene que hacer un proceso de autovaloración, de crecimiento….y de eso pastores y religiosas saben mucho (o deberían). La victima necesita la motivación de la fe. Que muchas veces proviene de la cercanía de alguna persona con convicciones creyentes que pueda influir para que tome la decisión salvadora de ella y a sus hijos.

En uno de los extremos esta el marco ideológico que divide el problema en malos y buenos, en mujeres y varones, en responsabilizar a la cultura patriarcal y machista de todo y concentra todas las energías en luchar contra “los malos”. No se consideran los límites de la Justicia, un poder devaluado del estado. La realidad es que no se toman las denuncias en las comisarías, no se vigilan tobilleras, la legislación es insuficiente, los jueces la mayoría de las veces no garantizan derechos, los políticos se llena la boca de declaraciones y en el mientras tanto las mujeres siguen muriendo.

En el otro extremo hay pastores que todavía siguen recomendando que las esposas “estén sometidas a sus maridos en todo” y que perdonen y pongan la otra mejilla… Podría decirse que los pastores en la Iglesia Católica son varones y que pasa por eso… Pero compruebo que hay poco involucramiento de las congregaciones religiosas femeninas, salvo de las que trabajan en la trata. Tampoco he encontrado planes de acción concretos en las comisiones de justicia y paz de distintas diócesis. Y las mujeres, muchas participantes de las misas dominicales o con sus hijos en la catequesis parroquial, siguen muriendo.

Una relectura de la parábola del Buen Samaritano

En la parábola del Buen Samaritano el hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó es victima de la violencia. El levita y el sacerdote, pasan de largo. El samaritano atiende al herido personalmente y adelanta al posadero el importe de dos denarios, equivalente a dos jornales de trabajo y promete hacerse cargo del resto de los gastos necesarios para su cuidado.

Hemos leído muchas veces esta parábola como aquella respuesta que dio Jesus a la pregunta ¿Quién es mi prójimo?

Me gustaría poner en ese contexto evangélico a la mujer victima de violencia. El samaritano cuida en forma personal y luego delega la tarea y paga por ello una suma abultada.

En primer lugar: No pasar de largo. No ignorar. No taparse los ojos para no ver. No inventarle excusas al compromiso como hombres y mujeres religiosos. No sacarnos de encima el problema diciendo: “voy a rezar por ti”.

En segundo término. Todo comienza con la atención personal. En la parábola se “carga al herido”. Símbolo de que nosotros también deberíamos cargar con la victima. Escuchar, Crear confianza, Orientar.

En tercer lugar delegar. El gesto de la compasión, de hacerle sentir a esa persona que tiene valor, que merece otra vida, puede ser la motivación suficiente para que la victima acepte que otras manos curen sus heridas.

¿Qué podemos hacer? – Algunas ideas tomadas de experiencias

  • Talleres de escucha inespecíficos… La gente necesita hablar. Si armamos algún taller de es te tipo y tenemos contactos con redes de organizaciones de ayuda. Tarde o temprano aparecerá el tema y habrá que derivar.
  • Talleres de autoestima.
  • Talleres de control de ira y enojo.

Con respecto a la convocatoria a talleres existe un mito de que solamente los psicólogos o los especialistas pueden llevarlos adelante. No se niega que hay que tener una minima capacitación. Pero la evidencia recogida por los logros de Alcohólicos Anónimos y organizaciones similares muestra la eficacia de la educación por pares, por personas comunes especialmente si se han recuperado de la violencia.

Hay retiros de impacto que organizan movimientos como COLUMNA, una derivación de los Cursillos de Cristiandad. Es una pena que nunca consigan sacerdotes disponibles para confesar y aun administrar los sacramentos. Muchas veces hay bautismos de adultos en el curso de esos encuentros.

Recurrir a los sistemas del Estado, aunque los recursos estatales a veces sean insuficientes. Nosotros tenemos la motivación, ellos, los servicios. Se trata de sumar no de competir. Se trata de cooperar no de enfrentarnos.

LO QUE NO SE DEBE HACER: proponer talleres o cursos sobre violencia. De la violencia no se habla. Por eso, antes de llegar al meollo del tema todo tiene que llevar a las víctimas a hablar. Porque la violencia por un lado es la NO PALABRA pero deja sin palabras a la víctima.

Un llamado a los pastores y religiosos

La tarea de los pastores es vital en dos aspectos. Por un lado en la escucha y el ministerio de la Reconciliación. Pero aun más en las homilías[2] relacionadas con aquellas partes del evangelio que pueden revictimizar a las personas que atraviesan violencia. Entre los participantes de las liturgias dominicales siempre habrá una victima. Es imperativa la necesidad de explicitar la diferencia entre perdón y reconciliación. El primer cuco de las violencias de todo tipo es la convicción de que la victima es culpable de la violencia ejercida sobre ella (sucede también en los casos de violación y abuso).

En el fondo todo se resume en un problema de fe y de amor al prójimo expresado en obras. Menos mal que el Maestro, que tiene todo previsto, ya nos lo anticipo. “Cuando el Hijo del Hombre vuelva, ¿hallara fe sobre la tierra?” (Lucas 18,8) seguido de algo mas inquietante “Por el exceso de la maldad se enfriara la caridad de muchos, mas el que perseverare hasta el fin será salvo” Mateo 24(12-13)

María Cecilia Jaurrieta ofs


[1] Disponible en varios formatos solicitándolo a salvemariaofs@gmail.com

[2] Predicar el perdón y la cruz en tiempo de mujeres golpeadas, Vida Pastoral San Pablo. Noviembre 2013-puede solicitarse a salvemariaofs@gmail.com

Un comentario en «Cuando algunos extremos se tocan»

  • el abril 2, 2021 a las 5:50 pm
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    Sería muy bueno la organización de reuniones de mujeres que están pasando por el mismo problema para compartir experiencias y posibles soluciones. Como alcohólicos anónimos podría ser de mujeres golpeadas. En las mismas parroquias se podrían reunir con la supervision de un especialista o encargado.

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