Para juzgar a un empleado, primer hay que amarlo.

Descubrimos en Enrique Shaw Toda la humanización del criterio empresarial que puede hacer un hombre renacido en la Gracia y empeñado en ser, el rostro cercano y familiar de Dios, encarnándolo en lo cotidiano, verdadero «Evangelio viviente» para los obreros…

Recientemente declarado venerable, este argentino vivió los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, amando a los trabajadores y promoviendo para ellos una mayor dignidad.

Por sus venas corría sangre obrera, aquella que había heredado de la Doctrina Social de la Iglesia, pero también aquella que recibió los últimos días de su vida. Los trabajadores de la empresa que él conducía con éxito empresarial y caridad cristiana, se agolparon en el hospital bonaerense para contribuir como donantes de las transfusiones sanguíneas que Enrique Shaw necesitó a causa de su enfermedad.

Este argentino, esposo y padre de nueve hijos, fallecido en 1962 a los 41 años, vivió sus virtudes de modo heroico, lo que fue reconocido esta mañana por un decreto de la Santa Sede que, al declararlo venerable, lo acerca más a una eventual beatificación y canonización. Es un proceso que se inició oficialmente en 2001 con el impulso del entonces Arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco.

Enrique Shaw nació en París en 1921 y a los dos años se estableció en Argentina, la tierra de sus padres. Siendo joven inició una carrera en la Armada, la que abandonó a los 24 años, cuando sintió una llamada a servir a Dios desde el mundo laboral, específicamente como obrero. Pero siguiendo el consejo de un sacerdote, que le hizo ver que con su formación y capacidades podía servir también desde la dirigencia de una compañía, se incorporó a las prestigiosas Cristalerías Rigolleau, de la que pronto llegaría a ser gerente general.

Sus habilidades para alcanzar rentabilidad hizo que muchas empresas y bancos le pidieran integrar sus directorios, a lo que él daba el valor añadido de una gestión marcada por una fe que nutría diariamente con la oración y la eucaristía. Y eso se traducía, entre otras cosas, en un cuidado prioritario de los recursos humanos, porque “para juzgar a un obrero hay que amarlo”, escribía en uno de sus diarios.

Shaw fue, además, uno de los fundadores de la Asociación cristiana de dirigentes de empresas de Argentina, donde invertía horas dando formación y promoviendo el Evangelio, que lograba hacer dialogar con su experiencia, que fortaleció con un año de estudios en la Universidad de Harvard.

En 1957 se le diagnosticó un cáncer a la piel, que combatió sin desatender a su familia y mientras perseveraba en sus múltiples compromisos empresariales y eclesiales, entre los que se cuentan haber contribuido a la fundación de la Universidad Católica Argentina, además de haber sido parte de la Acción Católica, el Movimiento Familiar Cristiano y el Serra Club.

Los últimos días de agosto de 1962 su salud declinó y los obreros de Cristalerías Rigolleau, cuyos nombres Enrique conocía uno a uno, se acercaron en masa al hospital donde estaba internado para despedirse de aquel que consideraban y llamaban “el padre”. Y es que Shaw había logrado concretar aquello que había dicho claramente en una conferencia: “Que en la empresa haya una comunidad humana; que los trabajadores participen en la producción y, por lo tanto, darle al obrero el sentido de pertenencia a una empresa. Ser patrón no es un privilegio, es una función».

Oración

Oh Dios, tu siervo Enrique nos dio un alegre ejemplo de vida cristiana a través de su quehacer cotidiano en la familia, el trabajo, la empresa y la sociedad. Ayúdame a seguir sus pasos con una profunda vida de unión contigo y de apostolado cristiano. Dígnate glorificarlo y concédeme por su intercesión el favor que te pido… Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Con aprobación eclesiástica: Arzobispado de Buenos Aires, 14 de julio de 1999.

Su pensamiento

“La vida activa nos ofrece, si queremos, una magnífica oportunidad de vernos a nosotros mismos, de sorprender nuestras cualidades y defectos. Sin el trabajo exterior resultaría muy difícil conocernos, ya que hay en cada uno de nosotros mucho mal escondido y disimulado bajo un exterior aparentemente calmo. La observación de la manera de cumplir con nuestro trabajo puede ser un magnifico método de examen de conciencia; es un espejo que nos devolverá la imagen fiel del espíritu que en realidad nos domina. La vida activa así analizada comprueba si son superficiales o profundas las virtudes adquiridas, y hace resaltar nuestras deficiencias internas”

“Hay que cristianizar a la clase patronal argentina. Es indispensable mejorar la convivencia social dentro de la empresa. Importa mucho que el dirigente de empresa sea accesible. Hay que humanizar la fábrica. Para juzgar a un obrero hay que amarlo.”

“Y si el dirigente de empresa es cristiano y está en posesión del programa de Dios para la humanidad, se espera de él una mayor perspicacia, mayor comprensión y un liderazgo seguro y optimista. Somos de una doctrina que cree en el pecado, pero también en la Redención, en una sobreabundante reparación. Pero ¿estamos realmente persuadidos de que la Redención es un acontecimiento en el cual todos nos encontramos asociados y al que debemos prolongar? ¿Tenemos la convicción de que estamos encargados de hacer mejor al mundo y de que podemos hacerlo?”

“Más que nunca en los tiempos actuales, y a pesar de las dificultades, tienen el deber los Dirigentes de Empresa, como intelectuales y dirigentes, de aportar un mensaje y la luz de la fe al desarrollo de los espíritus, de esforzarse por secundar, a la luz de los principios sociales cristianos, la búsqueda de las soluciones adaptadas a las realidades siempre mudables.” Agrega: “debemos crear trabajo… y cuanto más eficiente sea nuestra labor, más recursos tendrá la Providencia para repartir entre pobres y necesitados”.

Frases de los textos: “….Y dominad la tierra” y “Notas y apuntes de Enrique Shaw.”

Causa de Canonización

1962
– El 27 de agosto muere Enrique Ernesto Shaw.

1984
– Ambrosio Romero Carranza se pregunta en su libro si el plan de vida de Enrique estaba dirigido a alcanzar la santidad.

1985 a 1995
– Se realizan reuniones para considerar qué hacer en relación a la historia de Enrique.

1996
– Se consulta al respecto a Cecilia Bunge de Shaw, quien presta su consentimiento.
– Se inicia la búsqueda de testimonios escritos y se registran las actuaciones.
– El Cardenal Jorge Mejía invita a ACDE para que promueva la causa de canonización de Enrique Shaw.
– Se crea en ACDE la Comisión Enrique Shaw.

1997
– ACDE solicita ser considerada formalmente como actora de la Causa.
– Se inicia la etapa preliminar para la apertura del proceso de canonización.

1999
– Se designa a Lic. Juan Luis Mario Cavo como Postulador de la Causa.

2000
– El Padre Mario Poli presenta el parecer teológico de las obras escritas de Enrique Shaw.

2001
– El Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio

  • Realiza positivamente la consulta a los señores obispos sobre la oportunidad de incoar la Causa.
  • Designa una Comisión de Peritos en Historia para recoger escritos y documentos.
  • Peticiona y obtiene el nihil obstat de la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.

2002
– Fallece Juan Cavo.
– Es designado como Postulador de la Causa el Lic. Fernán de Elizalde.

2004
– ACDE designa como Postulador de la Causa al Dr. Juan Gregorio Navarro Floria y como Vice postulador al Lic. Fernán de Elizalde.
– El Cardenal Jorge Mario Bergoglio designa al Pbro. Dr. Alejandro Carlos Llorente como segundo perito teólogo para examinar los escritos publicados de Enrique Shaw.

2005
– El Pbro. Alejandro LLorente presenta su informe de censura sobre los escritos de Enrique.
– El Postulador de la Causa, Dr. Navarro Floria presenta la apertura formal de la Causa.
– Se realiza la ceremonia de apertura formal en la Curia de Buenos Aires.
– Se designa a la Dra. María Isabel De Ruschi Crespo como integrante de la Comisión de Peritos en la Historia de la Causa.

2006
– La Dra. Silvia Correale es designada como postuladora de la Causa en Roma.

2007
– Se habilitó el archivo histórico definitivo conforme a las normas de archivos previstas.

2008
– La Prof. Mónica Cuccarese de Jonte y la Lic. Inés Gutiérrez Berisso de Marchionna, se incorporan a la Comisión de Peritos en Historia de la Causa.

2009 al 2013
– La Comisión Histórica y el grupo de trabajo de ACDE finalizan los pasos pendientes.
– El 19 de septiembre de 2013, en la Universidad Católica Argentina se llevó a cabo la ceremonia de Clausura de la fase diocesana de la Causa de Canonización del Siervo de Dios Enrique E. Shaw.

2014
– La documentación de la Causa es llevada a Roma.

2015
– La Congregación de la Causa de los Santos del Vaticano decreta la validez jurídica de la documentación recibida.
– Se designa a Monseñor Paul Pallath como Relator de la Causa.

2016 y 2017
– Monseñor Pallath se adentra en la historia de Enrique Shaw y su contexto histórico.
– Se superan varios inconvenientes motivados por la anulación de la calificación como Causa histórica, por el dictado de nuevas normas jurídicas relativas a la organización de las causas, y otros.

2018 a 2019
– En el Tribunal de la Diócesis de Buenos Aires, comienza la etapa final de la parte testimonial, a cargo del Dr. Juan Gregorio Navarro Floria como Postulador y de Fernán de Elizalde, como Vice postulador.
– Se aprueban los borradores finales de la Positio.
– Se imprimen los ejemplares y son entregados a los teólogos para que trabajen sobre ellos.

2020
– Se presentan en Roma los documentos de instrucción diocesana del presunto milagro del Siervo de Dios Enrique Shaw.

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