De la Conferencia General a la Asamblea Eclesial – Parte II

por Eduardo Black (ofs)

(especial para HERMANO SOL)

Hablar con parresia y escuchar con humildad (y viceversa)

            Esa opción por los pobres creció exponencialmente un 13 de marzo de 2013, cuando Bergoglio elige a la “Hermana Pobreza” del poverello de Asís y Jorge se transforma en Francisco, el primer sucesor de Pedro en adoptar ese nombre; y, tal vez, el 5 de octubre de 2014, en su saludo a los Padres sinodales que trabajaban y participaban en la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización»; y les pedía a los obispos sinodales «hablar con parresía y escuchar con humildad»

            La crónica de RV/InfoCatólica refiere: “Alentando a impulsar el espíritu de sinodalidad, explicó que dado que los presidentes delegados, deben ser elegidos por el Papa, pidió al Consejo postsinodal que presentara una propuesta y él ha nombrado a los que el mismo Consejo le propuso.”

            Para mejor comprender la evolución del concepto de sinodalidad, de institución canónica a Asamblea de la Iglesia y el Pueblo de Dios, en la concepción del papa Francisco, no está demás repasar los términos de su mensaje:

«Ustedes traen la voz de las Iglesias particulares, reunidas a nivel de Iglesias locales mediante las Conferencias Episcopales. La Iglesia universal y las Iglesias particulares son de institución divina; las Iglesias locales entendidas así son de institución humana.

Esta voz ustedes la traen en sinodalidad. Es una gran responsabilidad: traer las realidades y problemáticas de las Iglesias, para ayudarlas a caminar por esa senda que es el Evangelio de la familia.

Una condición general de base es ésta: hablar claro. Que nadie diga: ‘Esto no se puede decir; pensarán de mí así o así…’ Hay que decir todo lo que se siente con parresia. Después del último Consistorio – en febrero de 2014 – en el que se habló de la familia, un Cardenal me escribió diciendo: qué pena que algunos Cardenales no hayan tenido el coraje de decir algunas cosas por respeto al Papa, pensado quizá que el Papa pensara de forma distinta. Esto no va bien, esto no es sinodalidad, porque hay que decir todo lo que en el Señor se siente que se debe decir: sin respeto humano, sin temor. Y, al mismo tiempo, se debe escuchar con humildad y acoger con corazón abierto lo que dicen los hermanos. Con estas dos actitudes se ejercita la sinodalidad.

Por ello les pido, por favor, estas actitudes de hermanos en el Señor: hablar con parresia y escuchar con humildad.»

Y háganlo con mucha tranquilidad y paz, porque el Sínodo se desarrolla siempre ‘cum Petro et sub Petro’ – con Pedro y bajo Pedro – y la presencia del Papa es garantía para todos y custodia de la fe.

Queridos hermanos, colaboremos todos juntos para que se afirme con claridad la dinámica de la sinodalidad ¡Gracias!»

Lo central y lo esencial

En cuanto al Sínodo de la Amazonia, como se lo conoce popularmente y que es el antecedente “americano” de la presente Primera Asamblea Sinodal, se lo puede considerar un círculo virtuoso que el Papa Francisco traza partiendo de “Laudato Sí” y cierra con “Querida Amazonía”, que es una Exhortación Apostólica Postsinodal, dirigida “al pueblo de Dios y a toda persona de buena voluntad”; cuyo propósito se encuentra expresado en sus 7 primeros numerales, a saber:

           

            <<1. La querida Amazonia se muestra ante el mundo con todo su esplendor, su drama, su misterio. Dios nos regaló la gracia de tenerla especialmente presente en el Sínodo que tuvo lugar en Roma entre el 6 y el 27 de octubre, y que concluyó con un texto titulado Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral.

            El sentido de esta Exhortación

            2. Escuché las intervenciones durante el Sínodo y leí con interés las aportaciones de los círculos menores. Con esta Exhortación quiero expresar las resonancias que ha provocado en mí este camino de diálogo y discernimiento. No desarrollaré aquí todas las cuestiones abundantemente expuestas en el Documento conclusivo. No pretendo ni reemplazarlo ni repetirlo. Sólo deseo aportar un breve marco de reflexión que encarne en la realidad amazónica una síntesis de algunas grandes preocupaciones que ya expresé en mis documentos anteriores y que ayude y oriente a una armoniosa, creativa y fructífera recepción de todo el camino sinodal.

            3. Al mismo tiempo quiero presentar oficialmente ese Documento, que nos ofrece las conclusiones del Sínodo, en el cual han colaborado tantas personas que conocen mejor que yo y que la Curia romana la problemática de la Amazonia, porque viven en ella, la sufren y la aman con pasión. He preferido no citar ese Documento en esta Exhortación, porque invito a leerlo íntegramente.

            4. Dios quiera que toda la Iglesia se deje enriquecer e interpelar por ese trabajo, que los pastores, consagrados, consagradas y fieles laicos de la Amazonia se empeñen en su aplicación, y que pueda inspirar de algún modo a todas las personas de buena voluntad.

            Sueños para la Amazonia

5. La Amazonia es una totalidad plurinacional interconectada, un gran bioma compartido por nueve países: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y Guayana Francesa. No obstante, dirijo esta Exhortación a todo el mundo. Por un lado, lo hago para ayudar a despertar el afecto y la preocupación por esta tierra que es también “nuestra” e invitarles a admirarla y a reconocerla como un misterio sagrado; por otro lado, porque la atención de la Iglesia a las problemáticas de este lugar nos obliga a retomar brevemente algunas cuestiones que no deberíamos olvidar y que pueden inspirar a otras regiones de la tierra frente a sus propios desafíos.

           

            6. Todo lo que la Iglesia ofrece debe encarnarse de modo original en cada lugar del mundo, de manera que la Esposa de Cristo adquiera multiformes rostros que manifiesten mejor la inagotable riqueza de la gracia. La predicación debe encarnarse, la espiritualidad debe encarnarse, las estructuras de la Iglesia deben encarnarse. Por ello me atrevo humildemente, en esta breve Exhortación, a expresar cuatro grandes sueños que la Amazonia me inspira.

            7. Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.

            Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.

            Sueño con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas.

            Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos.>>

Todo nació del sueño y de la escucha

            “Laudato Sí” (24-5-2015) es la 2da. Encíclica, pero la primera íntegramente escrita por Francisco (Evangelii Gaudium -según sus propios dichos- es, en más de un ochenta por ciento, obra de su antecesor, Benedicto XVI); pero el sueño, la escucha, el canto a la Creación y la opción por los pobres y desheredados de la Tierra ya están presentes en la visita al Brasil, en Julio de 2013.

            Del 15 al 21 de enero del 2018 el Papa visita Chile y Perú y, en este último país, el 19 de enero de 2018 y fue recibido por 4.000 miembros de las comunidades indígenas de la selva amazónica, en Coliseo Madre de Dios de Puerto Maldonado. Elogió la belleza del entorno y la resiliencia cultural de los pueblos, a la par de denunciar que la gente de la Amazonía estaba más amenazada que nunca y cuestionó las políticas conservacionistas y de explotación que afectan la selva tropical peruana y a sus habitantes, los empobrecen, expulsan de sus tierras los privan de sus recursos, los hambrean enferman y corrompen.

           

Un documento preparatorio publicado en junio de 2018 identificó los temas clave del Sínodo como el papel de la mujer en la Iglesia, los derechos y tradiciones de los pueblos indígenas, y la necesidad de proporcionar un mayor acceso a la Eucaristía; y el 4 de mayo de 2019, Francisco designó al Cardenal Claudio Hummes como Relator General del Sínodo y nombró a dos Secretarios Especiales: el Obispo David Martínez De Aguirre Guinea (Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, Perú, y el Padre Michael Czerny (Subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la promoción del desarrollo humano integral).

            El documento de trabajo del Sínodo (instrumentum laboris), titulado «Amazonia, nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral», se publicó el 17 de junio de 2019; El Sínodo de los Obispos para la región Pan-Amazónica se reunió en Roma del 6 al 27 de octubre de 2019; Documento Final aprobado en Diciembre 2020.

El Incendio y las Vísperas

            Estamos en las vísperas de que se encienda la llama del Espíritu Santo sobre la Iglesia de América y el Caribe cuando su Primera Asamblea Sinodal -que no sabemos aún como cómo será- tenga lugar; mucho dependerá del soplo del Espíritu sobre aquellos que aporten, en la escucha; pero más aún de los que deben discernir y aceptar el oráculo del Señor, y establecer un diálogo acorde con los signos de estos tiempos. Pero también comprender, definitivamente, que -como pueblo de Dios- no somos protagonistas de eventos locales, sino partícipes, cada uno desde su lugar, del envío universal de Jesucristo.

La elección del Espíritu

            No es un “capricho” de Francisco; la elección es del Espíritu, paso a paso y conforme a las características personales de su hombre elegido y enviado, como lo fue con Junípero, Juan Diego, Solano, Rosa de Lima, Bolaños, Mamerto, Ceferino, Orione, Brochero y tantos otros, en gloria de Dios y como regalo a nuestros pueblos.

            Y si la universalidad del sueño (y del don) estaba en duda, esta difusión de la Agencia Vatican News, en mi muy humilde opinión, lo despeja:

            <<Este martes 3 el Vaticano divulgó el video con la intención de oración del Papa Francisco para este mes de agosto, en el que pide rezar “por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a la luz del Evangelio.”.

            En el video, el Santo Padre explica que “la vocación propia de la Iglesia es evangelizar, que no es hacer proselitismo, no. La vocación es evangelizar, más aún, la identidad de la Iglesia es evangelizar”.

            En esta línea, el Papa indica que “solo podremos renovar la Iglesia desde el discernimiento de la voluntad de Dios en nuestra vida diaria” por lo que alienta a emprender “una transformación guiados por el Espíritu Santo” y añade que “nuestra propia reforma como personas, esa es la transformación”.

            “Dejar que el Espíritu Santo, que es el don de Dios en nuestros corazones, nos recuerde lo que Jesús enseñó y nos ayude a ponerlo en práctica”, aconseja.

            Por ello, el Santo Padre invita a empezar a reformar la Iglesia “con una reforma de nosotros mismos. Sin ideas prefabricadas, sin prejuicios ideológicos, sin rigideces sino avanzando a partir de una experiencia espiritual, una experiencia de oración, una experiencia de caridad, una experiencia de servicio”.

            “Sueño con una opción aún más misionera, que salga al encuentro del otro sin proselitismo y que transforme todas sus estructuras para la evangelización del mundo actual”, señala.

            En este sentido, el Santo Padre recuerda que “la Iglesia siempre tiene dificultades, siempre tiene crisis, porque está viva” y agrega que “las cosas vivas entran en crisis. Solo los muertos no entran en crisis”.

            “Recemos por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a la luz del Evangelio”, concluye el Papa Francisco.>>

            Y si hay calumnias, injurias, odios y resentimientos; mentiras, operativos mafiosos y hasta una carta con tres balas dirigida al Papa, recordemos que estamos enviados como corderos entre los lobos, y que nuestra mayor gloria es tomar nuestra cruz y seguir a quien nos envió y nos guía, camino a la Tierra sin mal.

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