La hipocresía pone en riesgo la unidad de la iglesia

La hipocresía pone en riesgo la unidad de la Iglesia

El Papa Francisco reflexiona sobre la carta de San Pablo a los Gálatas, en la que el Apóstol reprende a Pedro por sus comportamientos incoherentes que causaban división en la comunidad. En este sentido, el Pontífice subraya que la hipocresía «pone en peligro la unidad en la Iglesia por la cual Jesús mismo ha rezado» y por ello alienta a todos, a «no tener miedo a la verdad ni ocultarnos detrás de una máscara» ya que esto «no nos permite ser nosotros mismos».
 

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

El miércoles 25 de agosto el Papa Francisco presidió en el Aula Pablo VI del Vaticano su Audiencia General dedicando la sexta catequesis sobre la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas en la que condena la hipocresía.

Pablo reconoce haber hecho una corrección a Cefas, es decir a Pedro, ante la comunidad de Antioquía, porque su comportamiento no era siempre coherente y de esta forma ponía en juego la relación entre la Ley y la libertad.

El comportamiento de Pedro dividía a la comunidad

«Sin quererlo, Pedro, con esa forma de actuar, creaba de hecho una división injusta en la comunidad», explica el Santo Padre, destacando algunos episodios que cita Pablo a propósito de lo que había sucedido en Antioquía años antes:

“Pedro comía sin problema con los no judíos que venían del paganismo, algo que estaba prohibido por la Ley, pero cuando llegaron a la ciudad algunos cristianos circuncisos de Jerusalén, es decir que respetaban la Ley mosaica, entonces Pedro ya no comía con los gentiles para no incurrir en sus críticas”

En este sentido, el Papa subraya que este acto es considerado grave a los ojos de Pablo, «también porque Pedro era imitado por otros discípulos, el primero de todos Bernabé, que junto con Pablo había evangelizado precisamente a los Gálatas» y utiliza un término que permite entrar en el fondo de su reacción: hipocresía (cfr Gal 2,13) ya que la observancia de la Ley por parte de los cristianos llevaba a este comportamiento hipócrita que el apóstol pretende combatir con fuerza y convicción.

El virus de la hipocresía se difunde fácilmente

El Pontífice hace hincapié en que la hipocresía es miedo por decir la verdad.

“Se prefiere fingir en vez de ser uno mismo. Fingir impide la valentía de decir abiertamente la verdad y así se escapa fácilmente a la obligación de decirla siempre, sea donde sea y a pesar de todo. En un ambiente donde las relaciones interpersonales son vividas bajo la bandera del formalismo, se difunde fácilmente el virus de la hipocresía”

Además, Francisco recuerda que en la Biblia se encuentran diferentes ejemplos en los que se combate la hipocresía, algo que también Jesús condenó porque nos aleja de la verdad, «conduciéndonos por el camino de la falsedad e iniquidad».

El hipócrita vive con una máscara en el rostro

Asimismo, el Obispo de Roma destaca que el hipócrita «es una persona que finge, adula y engaña porque vive con una máscara en el rostro» y no tiene el valor de enfrentarse a la verdad:

“Por eso no es capaz de amar verdaderamente: se limita a vivir de egoísmo y no tiene la fuerza de demostrar con transparencia su corazón”

Y al respecto, el Santo Padre puntualiza que hay muchas situaciones en las que se puede verificar la hipocresía ya que a menudo, esta se esconde en el lugar de trabajo, «donde se trata de aparentar amigos con los colegas mientras la competición lleva a golpearles a la espalda».

«También en la política donde no es inusual encontrar hipócritas que viven un desdoblamiento entre lo público y lo privado», afirma Francisco, añadiendo que es particularmente detestable la hipocresía en la Iglesia.

“La hipocresía pone en peligro la unidad en la Iglesia por la cual el Señor mismo ha rezado. El miedo a la verdad es un comportamiento que no nos permite ser nosotros mismos. El hipócrita vive en el egoísmo y no tiene la fuerza de mostrar su corazón con transparencia”

Y para no ser hipócritas, el Papa concluye invitando a todos a no olvidar nunca las palabras del Señor: “Sea vuestro lenguaje: ‘sí, sí’; ‘no, no’; ya que lo que pasa de aquí viene del Maligno” (Mt 5,37). 

Fuente: Vatican News

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