Dios es el centro de mi vida

San Luis Rey de Francia

“Queridísimo hijo: Antes que todo, te exhorto a amar al Señor Dios con todo el corazón y con todas las fuerzas. Sin esto no hay salvación.” (Del «Testamento espiritual de san Luis a su hijo Felipe»)

“Los hombres son extraños; consideran un crimen mi asiduidad a la oración y no tendrían nada que decir si dedicara mi tiempo a los juegos de azar o a perseguir animales salvajes o a cazar aves” (Palabras de san Luis recogidas por Joinville).

ASPECTO HISTÓRICO: “SAN LUIS, HOMBRE DE ORACIÓN”

San Luis oraba mucho. Cada día participaba en la Santa Misa, oraba el Oficio de las Horas y estaba largo rato en oración. Cuando podía, se retiraba en la abadía cisterciense de Royaumont para profundizar su encuentro con Dios mediante la meditación y la oración, y así, renovado interiormente, pasaba “del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio”.

Su vida interior se fundaba sobre el deseo de seguir a Cristo y de estar unido a Él hasta el aniquilamiento de la Cruz. Buscaba formarse continuamente y le encantaba escuchar las predicaciones de los teólogos. Acogía con gusto en su mesa a santo Tomás de Aquino y a san Buenaventura.

San Luis tenía conciencia viva del pecado y de la misericordia divina; Blanca de Castilla, su madre, le había dicho: “Hijo mío, yo te amo sobre todo las cosas después de Dios; pero debes saberlo bien, preferiría verte morir que ser culpable de un solo pecado mortal”. Él se confesaba todas las semanas y sometía a su hermano cuerpo a un camino ascético muy intenso.

Daba limosnas generosas a los pobres, las cuales él mismo entregaba con sus manos.

ASPECTO PASTORAL: “EL DESAFÍO DE LA INTERIORIDAD”

El Evangelio es el fundamento de la vida interior de san Luis y de todo auténtico cristiano. San Luis meditaba mucho la Palabra de Dios y no dejaba perder nunca la ocasión de hacérsela explicar.

Si no podemos orar la Liturgia de las horas como hacía san Luis, podemos de cualquier forma estar atentos a relacionar cada hora de nuestra vida con la hora pascual de Jesús. Recojámonos cada día un momento de oración que sea comunión con Cristo y apertura de nuestro corazón al Espíritu Santo. Recordemos que el ayuno fortifica la oración y orienta nuestras fuerzas al servicio de los pobres (CG 13.3; 15.3).

Para hacer crecer nuestro amor hacia Dios y nuestros hermanos utilicemos los medios que la Iglesia propone: la Eucaristía, que es el alimento de nuestra vida y que da el sentido final a todos nuestros compromisos y obligaciones, y la Reconciliación que restaura nuestra unión con Dios y con el prójimo (Regla 7).

DESDE SAN LUIS A NUESTRO HOY: MOMENTO DE COMPARACIÓN

Aquí presentamos algunas interrogantes que proponemos para facilitar la valoración del santo en la Fraternidad.

La vida espiritual

San Luis llegó a conciliar sus deberes reales con una vida intensa y ferviente. Aunque estemos muy ocupados, ¿qué espacio tienen, en nuestra vida cotidiana, la vida de oración y la vida interior? (Regla 8).

Nos hacemos cargo de muchas responsabilidades: familiares, profesionales, de grupos o asociaciones… ¿Con cuáles medios logramos que estas ocupaciones no nos absorban completamente? ¿Cómo iniciar a los más jóvenes en la vida interior? (CG 8.2, etc.)

Los sacramentos

San Luis tenía una relación intensa con la Eucaristía y con el sacramento de la Reconciliación: ¿Cómo nutren estos sacramentos nuestra vida de fe y nuestra vida de compromisos y ocupaciones? ¿Cómo damos testimonio de ello?

Formación

Atento a la predicación de los teólogos, san Luis daba mucha importancia a la inteligencia de la fe. ¿Sentimos la necesidad de formación? ¿De qué medios podemos servirnos para profundizar nuestra fe y enraizarla en la Palabra? (Regla 4, CG 8,2).

Estar en el mundo

San Luis nunca buscó sobresalir o lucirse, sino más bien actuar, ser y estar en la verdad respecto a Dios. ¿En cuáles circunstancias alcanzo a apartarme del deseo de lucirme? ¿Cuáles son los medios que me ayudan a ser libre respecto a la opinión y a la mirada de los otros?

En el seguimiento de Cristo

San Luis quería particularmente estar unido al Cristo de la Pasión. ¿Qué significa para mí vivir en unión con Cristo pobre y crucificado? (Regla 10, CG 10).

Texto original: Programa de formación permanente del CIOFS para 2014 – Tema I: San Luis y la vida espiritual[1]


[1] Fuente: http://www.catholique78.fr/8-themes-approfondir-0010200. Tema adaptado gracias a la cortés autorización de la Diócesis de Versalles.

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