Construir la paz y la justicia social

Desde el legado de Laudato Sí y el testimonio de nuestros mártires Latinoamericanos.

René Arturo Flores, OFM

El papa Francisco ha propuesto como tema del “tiempo de la Creación” para este 2021: “Renovando el Oikos de Dios, una casa para todos”. Es una propuesta reflexiva y de praxis en la línea de ir construyendo relaciones armoniosas, justas y hermanables que fortalezcan la comunidad de vida. La justicia y la paz son dos componentes de una sociedad, del mismo planeta; sin estos elementos, la creación y los empobrecidos serán los que llevarán la peor parte. Hay que tomar consciencia que estamos conectados unos con otros, somos creaturas con otras criaturas, y el convivir de manera pacífica y justa en esta casa común, nos permitirá seguir viviendo.

El ser agentes de paz y justicia es una propuesta que está en las bienaventuranzas de Jesús, un modo de ser y actuar propio de los discípulos y las discípulas, y que son características del reino de Dios. En cuanto a los documentos oficiales de la Iglesia y de los papas, la paz y la justicia son ejes de la ortodoxia católica, planteados para alcanzar la convivencia y la vida justa de los pueblos. Con solo acercarnos a los mensajes que los distintos papas han hecho sobre la paz en enero de cada año, encontramos reflexiones proféticas y líneas de acción desafiantes ante la realidad de injusticia e inequidad; presento el tema de uno de los mensajes, que está relacionado con esta reflexión de la Casa Común:

“SI QUIERES PROMOVER LA PAZ, PROTEGE LA CREACIÓN. El respeto a lo que ha sido creado tiene gran importancia, puesto que «la creación es el comienzo y el fundamento de todas las obras de Dios»” (Mensaje de Benedicto XVI para la celebración de la XLIII jornada mundial de la paz 1 de enero de 2010).

La paz y la justicia se besan

En nuestras tierras Latinoamericanas, trabajar por la paz y la justicia, ha sido una característica de muchos cristianos, que se han dejado llevar por el Espíritu de manera profética (Lc 4,16-21), de ver la realidad con honestidad y sentido crítico, de acompañar al pueblo hasta ser asesinados por el ejército, el gobierno en unión con la oligarquía del país.[1] En esta misma línea, hay obispos que defendiendo la causa de los pueblos empobrecidos y reprimidos, fueron asesinados: Enrique Angelleli beato y mártir de la Rioja, Argentina; san Oscar Romero mártir, asesinado en 1980 y Mons. Juan Gerardi en 1988, Guatemala. Esta memoria martirial acompaña nuestra eclesiología latinoamericana.

Monseñor Angelelli Monseñor Romero Monseñor Gerardi

La preocupación y sentir por el deterioro de la vida del planeta, ha estado en los documentos eclesiales a partir del Concilio Vaticano II. La conciencia y compromiso cristiano expresado por los papas pos-Conciliares en los documentos pontificios sobre la ecología y el cuidado de la creación ha sido progresivo. En la tradición eclesial latinoamericana el contenido de cuidar la casa común, fue abordado con mayor claridad y profundidad en el documento de Aparecida, Brasil, 2007. En el 2020 surgió el documento pos-sinodal de “Mi Querida Amazonía”, firmado por el papa Francisco, un documento que recoge que en primer lugar fue convocado por la misma “amazonia”, es decir, por los pueblos y todas las criaturas que habitan esa cuenca hidrográfica que nos da vida al planeta.

Para este “tiempo de la creación, 2021” propongo que retomemos algunos desafíos a partir de la Laudato Si, que están relacionados con la paz y la justicia social:

  • El diálogo abierto y honesto, es la gran propuesta del papa Francisco, “el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral… Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos” (LS 13-14). Dialogar como iguales, como parte de la comunidad de vida, como creaturas interdependientes, sabiendo que esta es la única CASA COMUN.
  • El desafío de, “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta” (LS 16). Este planteamiento es totalmente acorde a la realidad, en la medida que el sistema económico, los acuerdos políticos (leyes) y los gobiernos de turno, destruyan la Casa Común, se aumenta el empobrecimiento de la población en una nación. La Carta de la Tierra, un documento inspirador hecho para la misma humanidad, define como un principio para el cuido del planeta: “erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental”. [2]
  • Otro aspecto desafiante es que, “la humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo” (LS 23). “El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos”; “hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 48-49). La encíclica nos invita a realizar “cambios” en cuanto lo personal (el uso de plástico, los desechos, el consumo), la organización social y el sistema de producción acelerado y consumista (LS 138). “No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano. No hay ecología sin una adecuada antropología” (LS 118).
  • Un desafío que nos apremia es en relación con la “hermana agua”. El agua es un bien común, no una mercancía, esta consigna de la lucha en el país, también en la encíclica, está planteado como un desafío, “mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado”. El agua es un derecho vital, en especial para los más vulnerables; aquí en El Salvador estamos en crisis hídrica, por tanto, se vuelve un imperativo de cuidar, mejorar la calidad y defender el agua para la población. [3] “Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarle el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable” (LS 30).
  • La Laudato Sí, es contundente en decir que no se puede ver los bienes naturales, la biodiversidad y el territorio desde la lógica del mercado, en cálculos financieros, “mientras tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente” (LS 56). (LS 190; 195-196).
  • Otro desafío, es a acompañar a las instituciones y comunidades locales organizadas en defensa de la tierra, esto trae conflictos con los intereses de las empresas depredadoras (LS 54). En este sentido la encíclica plantea que, “La instancia local puede hacer una diferencia. Pues allí se puede generar una mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado y una creatividad más generosa, un entrañable amor a la propia tierra, así como se piensa en lo que se deja a los hijos y a los nietos. Estos valores tienen un arraigo muy hondo en las poblaciones aborígenes.
  • Dado que el derecho a veces se muestra insuficiente debido a la corrupción, se requiere una decisión política presionada por la población. La sociedad, a través de organismos no gubernamentales y asociaciones intermedias, debe obligar a los gobiernos a desarrollar normativas, procedimientos y controles más rigurosos” (LS 179).

    • Tenemos el desafío de estar presentes con los pueblos indígenas. En este sentido, acompañar implica, asumir la causa de los pueblos indígenas y campesinos organizados que defienden su territorio. “Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. La tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura” (LS 146).
    • Ser defensor y defensora de la casa común. El conflicto con los territorios, causado por los grupos del gran capital que promueven el extractivismo en América Latina, ha traído como consecuencia que los defensores y defensoras de los DDHH y el territorio sean criminalizados, enjuiciados y asesinados por los empresarios que unido con los que gobiernan propician la impunidad, como lo revelan diferentes informes sobre la región. [4] El defensor y la defensora de los Derechos de los pueblos, los bienes naturales y sus territorios, es hoy un servicio comunitario que desde la espiritualidad cristiana, lleva consigo el sentido de la persecución y el martirio, es decir, una defensora o defensor tiene que estar dispuesto a dar la vida por la comunidad y la creación.
    • Toda la encíclica tiene como eje, la perspectiva relacional como principio integral y de interdependencia en la comunidad de vida. “Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados” (LS 138).
    • “El principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres” (LS 54. 157-158). El defender el bien común, es una línea que la Iglesia tiene claro desde los primeros siglos del cristianismo.[5] “La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras. Las crisis económicas internacionales han mostrado con crudeza los efectos dañinos que trae aparejado el desconocimiento de un destino común, del cual no pueden ser excluidos quienes vienen detrás de nosotros. Ya no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional…No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán” (LS 159).

    La memoria de los mártires y la tierra misma nos preceden

    Para nosotros los creyentes cristianos, nos bastaría este principio sencillo y radical para ser guardianes de la creación, “no somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada” (LS 67).

    Quiero terminar con las palabras proféticas de la defensora indígena, Berta Cáceres, asesinada el 2 de marzo del 2016 en la Esperanza, Intibucá, Honduras; unas de sus palabras expresadas al recibir en San Francisco, California el Premio Ambiental Goldman, 2015, fueron:

    “¡Despertemos¡ Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo…
    La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada,
    donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.
    Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.
    Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus”.


    [1] http://www.derechoshumanos.net/lesahumanidad/informes/elsalvador/informe-de-la-locura-a-la-esperanza.htm
    http://www.dplf.org/es/news/los-archivos-de-la-comision-de-la-verdad-para-el-salvador-y-el-caso-jesuitas
    [2] http://earthcharter.org/invent/images/uploads/echarter_spanish.pdf
    [3] https://www.nationalgeographicla.com/agua/2018/11/crisis-agua-el-salvador

    https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/el-gobierno-reconoce-la-crisis-del-agua-potable-y-decreta-medidas-de-emergencia/185337/2016/

    [4]https://crm.es.amnesty.org/sites/default/files/civicrm/persist/contribute/files/Informeanual2018air201718-spanish%20web.pdf.

    https://www.amnesty.org/download/Documents/ACT3060112017SPANISH.PDF.

    https://www.amnesty.org/download/Documents/AMR0145622016SPANISH.PDF .

    [5] http://servicioskoinonia.org/relat/274.htm

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