Ser menores, con los menores en esta casa común

En la humanidad actual, los grupos y países con poder hegemónico global, han conformado un modo de vivir basado en el ejercicio de un poder conquistador violento, que se desarrolla en la economía de mercado convirtiendo las criaturas en mercancía y los territorios en posesión que exprime toda la vida que habita en esta casa común.  Este sistema generado por los grupos que ejercen un poder patriarcal y genocida, produce víctimas, mayorías empobrecidas y destrucción de las criaturas con sus ecosistemas. Es un modelo cultural, económico y político que enajena las consciencias, divide las comunidades y despoja los territorios.

Estos grupos de poder que han invadido estas tierras de América Latina, apuestan por el modelo extractivista, que acelera la destrucción, contaminación y eliminación de la vida de la casa común.

En la medida que este sistema se estructura y se apodera de los estados, el pueblo queda abandonado, el bien común es privatizado, aumentan los migrantes-refugiados y los líderes y lideresas son perseguidos por defender la VIDA, sus patrimonios y territorios.

Es en esta realidad que los franciscanos y franciscanas somos seguidores de Jesús, anunciadores y anunciadoras de la Buena Noticia del Reino de Dios. Dejémonos iluminar e inspirar por el “pequeñuelo y hermano” Francisco de Asís, que nos ha dejado un legado de espiritualidad y forma de vida.

El carisma franciscano se concreta en humanos y culturas, en esta realidad histórica. Se puede hablar de espiritualidad franciscana, gracias a los hombres y mujeres que piensan, sienten, oran y practican ese modo de ser hermanos-hermanas a la manera de menores con los menores. Así que, el cristianismo al modo franciscano se hace realidad en comunidades, instituciones, pueblos y territorios que llevan memoria de liberación, luchas colectivas y celebraciones que fortalecen la identidad de pueblo. El franciscanismo es pensamiento, espiritualidad y accionar, dicho en una palabra: es un modo de vivir en esta casa común. A partir de mi caminar con franciscanos y franciscanas en estos pueblos, comparto algunas reflexiones de “ecoteología” y espiritualidad franciscana, que pueden iluminar tantas praxis que ya se realizan.

Siguiendo la persona de Francisco de Asís, encontramos una ruta marcada por el encuentro y la relación con los otros, por un modo de estar con las criaturas y los ecosistemas que le hablaban del amor del Dios creador.

Francisco se encontró consigo mismo en el silencio y soledad acogedora de los bosques, de las cuevas y los animales que le acompañaron desde el inicio de su búsqueda por una espiritualidad evangélica. Francisco escuchó el bosque, contempló toda su biodiversidad, entró en un diálogo con las criaturas y se deleitó con los ecosistemas. La experiencia de Francisco se centra en la sensibilidad y la consciencia sobre sí mismo, los otros y las criaturas. El silencio y la escucha contemplativa,  lo hacen entrar en diálogo con todos los vivientes. La primera alabanza de Francisco la realizó en el “templo” de la creación.

Francisco respiró aires de libertad al estar en los bosques, con sus ecosistemas que lo acobijaron, eso cambió su mirada, aprendiendo a contemplar la creación como la primera palabra de Dios dada a todos y todas. En cada criatura descubre la bondad del buen Dios, valorando la vida de cada ser que es parte de la gran biodiversidad. Francisco aprendió a ver la realidad, contemplando la belleza en la sencillez y verdad de las criaturas con quienes se encontraba en el camino. Su modo de contemplación nace del encuentro con la realidad que es dada de manera gratuita.

Francisco consolidó su espiritualidad cristiana, “que el Señor mismo se la inspiró”, en el encuentro con los leprosos, con los pobres de los caminos, en el crucifijo de una ermita en ruinas y marginal (san Damián), y en la lectura transparente del evangelio. Estos cuatro aspectos se constituyeron la base de su espiritualidad, desde esta experiencia se encontró con el Cristo pobre con los pobres, ser constructor de una Iglesia desde y con los pobres de la historia.

Francisco encontró el sentido de la fraternidad, en el encuentro con los hermanos que lo siguieron, con los pobres de los caminos, con los pueblos que lo recibieron y con la creación que lo acogió como hermano. En estos encuentros configuró su espiritualidad de ser hermano en total igualdad con otros humanos y las criaturas. La fraternidad nos lleva a ser hermanos y hermanas desde la dignidad humana y el ser imagen de Dios que lleva cada humano con los que luchamos en esta historia. No es desde el poder jerárquico o desde la subordinación que ejercemos la fraternidad, sino desde la radicalidad de ser iguales: hermanos y hermanas de camino, siempre en aprendizajes colectivos y un compartir que da vida. Estar como hermanas y hermanos en igual dignidad, nos lleva a los varones a renunciar y transformar el machismo, el clericalismo y androcentrismo ideológico, que genera unas relaciones sociales y políticas opresoras que desfiguran el sentido de la creación hecha por el Buen Dios.

Franciscose encontró con la minoridad, al descubrir la minoridad y fragilidad en su interior, en los otros y en las criaturas. Los caminos en las fronteras marginales de Asís, lo confrontaron con los rostros de los empobrecidos por el sistema feudal. Es desde el sentido de ser “menores”, como hermanos y hermanas, que podemos acompañar las luchas y resistencias que llevan los pueblos, en una presencia sencilla y humilde, con la libertad audaz que nos impulsa el Espíritu. Con una presencia de menores, sin ser conquistadores, sino humildes caminantes con otros, es que podemos seguir acompañando las luchas de los pueblos en sus territorios.

Los bosques, las criaturas, el silencio en las cuevas, los empobrecidos y los leprosos, fueron configurando en Francisco un humano menos violento, más hermano.

Él dejó de buscar el ejercer el poder y la violencia como manera de estar en la sociedad, cambiando el imaginario de un Dios guerrero, que se concertaba en las cruzadas. Francisco sano su vida interior, así pudo dialogar con el feroz “lobo” que era enemigo del pueblo. Francisco, nos mostró caminos de lo que la encíclica “Fratelli tutti” le llama “amistad social”, con fue el encuentro amistoso con el Sultán. Los franciscanos y franciscanas caminamos sin llevar “amas”, por tanto, no somos aliarnos con los militares y grupos armados que reprimen y violentan los pueblos.

Francisco en sus últimos días de vida, finalizó el cántico de las criaturas, un canto a la fraternidad cósmica. Esta alabanza, expresa la vida misma de Francisco, ese sentido de ser hermano y amigo de sí mismo, de los humanos y de todas las criaturas: él se sentía un cantor reconciliado con todo el universo. El cántico de las criaturas es una ruta de espiritualidad para los que caminamos por este mundo desde la JPIC. El cántico nos impulsa a cantar con el pueblo que lucha y resiste ante el extractivismo, las dictaduras y el militarismo. Este cántico nos invita a celebrar la vida con esperanza, cantando mientras forjamos la justicia y la equidad en esta casa común. Elevamos la voz con el pueblo en defensa de la hermana agua: ¡el agua no se vende, se cuida y se defiende!

Finalizo con las palabras del papa Francisco en la Laudato Si, refiriéndose a san Francisco de Asís, “Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.” (LS 10).

Retomemos las palabras de dos amantes y defensores de la creación, dijo san Francisco: “comencemos hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso es o poco lo que hemos hecho” 1Cel 103. Dijo Berta Cáceres: “¡Despertemos¡¡Despertemos Humanidad ¡Ya no hay tiempo!”

René Arturo Flores, OFM

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *