«Estad siempre despiertos» – 1º domingo Adviento

"Estad siempre despiertos" - 1º domingo Adviento

Estad siempre despiertos. No es algo de ahora, de nuestra época o de nuestro tiempo. Por lo que leemos en el Evangelio, ya desde antiguo a los hombres y mujeres del primer siglo se les embotaba la cabeza.

Y, en ocasiones, no nos damos ni cuenta. Nos metemos en un ritmo frenético, casi mecánico, que hace que lo veamos hasta normal: siempre con prisas, con urgencias, con falta de tiempo para uno mismo y los demás, sin riesgo de querer comprometernos con algo o con alguien, confundiendo trabajo y dinero con seguridad, alcohol y otras adicciones con felicidad…

Comenzamos este tiempo de Adviento con la necesidad urgente de parar y cuestionarte, de despertar de este letargo y levantarte a la acción y el compromiso…. con tu gente más cercana, tu familia, amigos… siendo generoso con tu tiempo para dedicarlo al que lo necesita, al que está a tu lado, a tu grupo o comunidad de fe… transformando la obligación y el trabajo en servicio a los demás para darle sentido… de encender esa primera vela en tu propio corazón y recorrer conscientemente este camino del Adviento… de compartir lo que eres con los que te rodean…

¡Despierta y levántate!  

Gentileza de la Pastoral Juvenil Vocacional de España

Lectura del santo evangelio según Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

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