Memoria de rebeldía espiritual y ancestral

“La espiritualidad es patrimonio de todos los seres humanos.
Toda persona está animada por una espiritualidad o por otra, porque todo ser humano
-cristiano o no, religioso o no- es un ser también fundamentalmente espiritual.”
Pedro Casaldáliga

Un año antes de su asesinato, el 20 de abril del 2015, Berta Cáceres recibió en San Francisco California, el Premio Ambiental Goldman. Resaltaremos algunos párrafos del discurso de ese día, que nos ayuden de inspiración hacia una espiritualidad de la creación.

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta”.

En nuestra cosmovisión bíblica, el hombre y la mujer provienen del barro, es decir, somos tierra, transformada por el soplo del Espíritu. La espiritualidad cristiana se fundamenta en la experiencia de fe del Dios Creador, en este sentido, somos creaturas que habitamos en esta casa común con toda la biodiversidad; somos guardianes responsables de cuidar y proteger el agua, la tierra y los bosques de la propuesta depredadora del capitalismo extractivista.

El COPINH, caminando con otros pueblos por su emancipación, ratifica el compromiso de seguir defendiendo el agua, los ríos y nuestros bienes comunes y de la naturaleza, así como nuestros derechos como pueblos”

La hermana agua y los territorios, nos han convocado a defenderlos, con un corazón rebelde, compasivo y solidario. Los bienes naturales en nuestra visión cristiana son un don y un bien para que la vida sea abundante en esta casa común. En especial el bien natural del agua se debe cuidar, proteger y favorecer su calidad hídrica. El agua es un bien apreciado para ser explotado por los monocultivos, minerías, hidroeléctricas, fincas de café, empresas de cervezas, de líquidos y bebidas carburadas. El agua está contaminada por las empresas que generan desechos químicos, minerales pesados y el plastico. El agua es el bien principal para la calidad de vida de cada criatura en los territorios.

“¡Despertemos ¡Despertemos Humanidad ¡Ya no hay tiempo”

Este grito de Berta, es el grito de todas las criaturas, el de muchos pueblos, de los defensores y defensoras de DDHH, es el grito de la tierra y los pueblos pobres. Todos dependemos de todos, la vida se interrelaciona, cambia y se transforma por la fuerza de la misma vida.

“Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal”.

Todos los humanos tenemos el llamado a forjar una consciencia y sensibilidad comprometida con la causa de la justicia ambiental, unida a la lucha de los pueblos y comunidades que enfrentan a los empresarios extractivistas.

El sistema actual produce muerte en el tejido social y en los territorios. La estructura patriarcal hegemónica produce violencia a la misma humanidad, en especial a la mujer, y a la “hermana madre tierra”. Hay que caer en la cuenta del daño histórico que ha hecho la mentalidad y práctica motivada por el machismo que se consolida en el sistema patriarcal.

“El Río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás ríos que están seriamente amenazados. Debemos acudir.”

El agua del río Gualcarque con toda su biodiversidad, con su fragilidad, transparencia y belleza nos convoca hoy a defenderlo junto con los territorios ancestrales. De igual manera todas las cuencas hídricas nos convocan a cuidarles y protegerlas. Sin ríos no hay vida.

“La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.”

San Francisco le llamo “hermana madre tierra”, Francisco nunca pensó que esta “hermana tierra” sería militarizada por los gobiernos, envenenada por el extractivismo, y violentada por el patriarcado. Hay que tomar consciencia de que la mayoría de decisiones que han destruido la “hermana madre tierra” las han tomado hombres, desde la visión masculina machista.

“Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.”

En la encíclica Fratelli Tutti el papa Francisco propone que construyamos sociedades basadas en la amistad social y la fraternidad universal, donde se concrete la caridad política, se privilegie el diálogo y se busque el bien común. En esta casa planetaria donde habitamos, compartimos el mismo oxigeno que nos da vida en radical igualdad.

“Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus.”

Vivir con esperanza dice de la calidad de vida de un humano, también, es una característica propia de la espiritualidad cristiana, es un don del Espíritu en nuestras vidas y los pueblos; la esperanza es una fuerza que nos acompaña en estos días de lucha, rebeldía y resistencia ante el sistema depredador de la economía de mercado. Bien dice el canto hondureño, “todas las luchas nacen en el corazón”.

“Dedico este premio a todas las rebeldías, a mi madre, al Pueblo Lenca, a Río Blanco y a las y los mártires por la defensa de los bienes naturales”.

Berta eres siembra en estas tierras que claman hasta el cielo por justicia y vida abundante, que la esperanza siga siendo la bandera que se alza en todos los pueblos. Estamos convocados por la “hermana agua”, allí donde está amenazada por las empresas y políticos extractivistas. Berta, tu espiritualidad que te llevó a dar la vida por la creación, nos inspire a los que somos discípulos y discípulas de Jesús.

René Arturo Flores, OFM

Un comentario en «Memoria de rebeldía espiritual y ancestral»

  • el marzo 25, 2022 a las 2:53 pm
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    Que terrible manera de manchar a San Francisco

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