«Te doy gracias porque no soy como lo demás» – domingo 30

"Te doy gracias porque no soy como los demás" - domingo 30

Te doy gracias porque no soy como los demás. ¿Has subido alguna vez a una montaña, a una torre, a un avión…? ¿Y has podido observar desde allí a las personas que están abajo? Parecen hormigas, puntitos negros, que apenas se mueven. Y te sientes grande, en una situación privilegiada de estar por encima… Pero quizás no te hayas dado cuenta que desde arriba no puedes observar lo que hace ni dice la gente. Verás movimientos, quizás ruidos… pero no podrás verlos ni escucharlos con claridad…

En nuestro día a día, en muchas ocasiones, ésa es nuestra actitud, poniendo etiquetas, juzgando, criticando… Y la razón es porque nos hemos puesto en una posición privilegiada, porque nos creemos mejores. Es lo que yo llamo «la espiritualidad del taburete». Cuando subimos a ese taburete nos sentimos por encima, pero no estamos con ellos, con la gente del pueblo, con sus problemas, dificultades… con sus pecados… Y créeme si te digo que Dios no se encuentra a tu altura, no se encuentra subido a un taburete. Si de verdad quieres encontrarte con Él, bájate y encuéntralo entre la gente que se esfuerza y trabaja por conseguir unos estudios, un trabajo digno, un salario para sustentar a sus familias, por sobrellevar sus dolores y enfermedades, por sanar y aliviar al que sufre por enfermedad, por dificultades o incluso por el pecado.

Bájate del taburete, que mientras más alta sea la subida, más dura será la caída… Dios te espera. 

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